14.1.12


Educa(acción) como práctica de la libertad.

23.11.11

. n o v i e m b r e . d u l c e .




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Arránqueme las ropas y las dudas.

Desnúdeme, desdúdeme.

21.11.11


Receta del olvido:

Añadir en un bol grande medio kilo de recuerdos, tres cucharadas de sentimientos y una pizca de emociones. Remover hasta que se mezcle todo bien. Después echar trescientos gramos de momentos vividos, un tapón de lágrimas y un puñado de sonrisas. Calentar a fuego lento. Dejar enfriar y servir.




20.11.11


Y mientras,
nos enredábamos,
y yo,
te miraba en espiraL,
y tú,
te quedabas dormido plácidamente.

8.4.11

Tenía los ojos alegres y los labios llenos de vida. Rebosaba felicidad por cada poro de la piel, y por cada sonrisa que regalaba al viento. Al fin, ella había encontrado su camino. Tantas veces había vagado por el oscuros y duro mar de la vida, que las mareas habían cocinado en ella un cuerpo frágil y elegante. Ahora, en aquella zona al sur de la frontera de su vida y de sus recuerdos, se sentía llena, plena.

En su entorno más cercano la llamaban la loca, la bohemia, la…. De todo la llamaban. Pero su entorno más cercano, ya no era el más cercano propiamente dicho, pues había renunciado a ellos, y a toda vida pasada. Ahora era una mujer nueva. Plenilunio. Nadie la entendía, pero al fin, era ella la que por primera vez en su vida se entendía, se comprendía y se amaba.

23.11.10

Frío polar

Parece como si su cuerpo fuese a resquebrajarse de un momento a otro. Necesitaba algún abrazo que pegase los trocitos de su cuerpo, y que hiciera que no se desmoronara y cayese al suelo.
Parece que la casualidad, de nuevo, es el eje vertebrador de su vida. Y, como decía Ana, la protagonista de aquella película de Médem, podría contar su vida uniendo casualidades.
Y aún seguía esperando la casualidad más grande de su vida.

21.11.10

(re)cuerdos

Aún conservo aquella foto de nosotros, esa que no nos cansábamos de mirar. Parecíamos, alegres, lo éramos... Hasta que nuestros caminos se separaron justo antes de apenas rozarse (ahora dudo si algún día éstos se cruzaron) entonces es cuanod mi vida conezó a darme vértigo.
Conservo la foto en mi cajita de recuerdos, pero me niego a recluirte a tí a esa caja. Quiero que estés a mi lado y que juntos reinventemos momentos en los que sólo tú y yo seamos los protagonistas.
Me niego a que hablen (y hablemos) de nosotros en verbo pasado.

12.5.10

Amor líquido

Vivimos actualmente en una época marcada por la insolidez y la fragilidad de las relaciones humanas. Éstas cada vez son más fugaces, superficiales y se caracterizan también por la falta de compromiso.

En nuestra realidad podemos comprar todo, y todo puede ser comprado (al menos, aparentemente). El consumismo ha dominado nuestras vidas, hasta tal punto que podemos comercializar con todo lo que se nos ponga por medio.

Y aún así seguimos pensando que somos libres. ¿Libres de qué? ¿Es eso libertad? Claro, pero el ser humano necesita creer que es libre, sino quiere caer en la decadencia absoluta del ser...


(Amor líquido = concepto introducido por el socíólogo polaco Zygmunt Bauman)

7.3.10

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Y quiero conocerte de nuevo cada día. Que me digas tu nombre, y las cosas que te gustan. Que me sorprendas y me dejes conocerte de nuevo. Que me robes una sonrisa, el aliento y el mes de abril.

18.2.10

Acumulando fracasos

Él la dijo que se verían el jueves.
A Dana se le iluminaron los ojos cuando leyó aquel mensaje en su móvil. Era martes, aún quedaban algunos días para que llegase el jueves. El lunes pasó rápido, al igual que el martes y el miércoles, devoró esos días con una única obsesión en su mente: el esperado reencuentro. De repente, el despertador sonó como de costumbre, pero hoy, no iba a ser un día como otro cualquiera. Se metió en la ducha y empleó más tiempo que de costumbre, cuando salió, se miró en el espejo y observó aquel reflejo que le devolvía una cálida sonrisa. Después, secó su cuerpo, se untó con diversas cremas, y, finalmente, se secó su cabello. Salió del cuarto de baño, y se dirigió a la cocina, a tomar algo de desayuno, aunque realmente no tenía demasiada hambre, lo que tenía eran nervios, estaba inquieta. Metió una taza de leche en el microondas y se quedó contemplando como ésta giraba dentro de aquel aparato, después echó dos cucharadas de café soluble y lo removió mientras se quedaba ensimismada con el humo que salía de la taza. Cuando acabó su taza, con lentos sorbitos de café, y notó que por fin entraba en calor, eran las once de la mañana y habían quedado a mediodía.
Él aún no daba señales de vida, no habían concretado hora y Dana empezó a ponerse algo más nerviosa. Las doce y media, y nada. Comienza a elegir qué ropa se pondrá, se viste, se acicala el pelo y por último se maquilla. Un poco de rímel en las pestañas, algo de raya en el párpado superior y en el inferior y un toque de gloss en los labios. Cuando acaba con el ritual, se mira al espejo, y aunque no muy satisfecha con su aspecto, mira de nuevo el reloj. Se inventa una decena de excusas, exculpando a Carlos que aún no la ha llamado. La una. Harta de esperar, y algo mosqueada, decide coger el teléfono y llamarle. Carlos, con su profunda voz articula un leve “si…” desde el otro lado. Se despiden y Dana cuelga. La decepción puede leerse claramente en esos ojos, una lágrima rueda por uno de ellos, una lágrima de rabia. Carlos ha dicho que hoy no se verían, que estaba ocupado, y con tono despreocupado la ha dicho que se verían mejor otro día. Él ha cometido una gran ofensa, ha rechazado a Dana. La ilusión con la que ella había comenzado el día ve cómo se desmorona poco a poco, y tras la efímera conversación, trata de recoger todos sus pedazos en los que ha quedado dividida con el poco amor propio que le queda.

3.2.10

Soñadora

El frío ya no le hacía daño en las pestañas.
Paseaba por las calles desiertas, intentando encontrar una explicación, dos e incluso tres. Todos los intentos en ello eran vanos.

Darío siempre la había dicho que le daba demasiadas vueltas a las cosas, y que era una soñadora, que hacía demasiados castillos en el aire. Y sí, para que negarlo, Carmela era una soñadora, y no se arrepentía de ello. Pero él no era un soñador, y no compartía esos sueños de los que ella vivía. Diferentes perspectivas.

Ese era el problema, Carmela siempre había soñado con un hombre con el que pudiese compartir sus sueños, al que contagiar las ganas de vivir, pero Darío no había cumplido con las expectativas de ella.
Carmela acepto su fracaso, y lo guardó junto con todos los demás. Se dio cuenta de que era una coleccionadora de fracasos.

Parece ser, que "no son buenos tiempos para los soñadores"

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Y ahora una cosita que prometí a Lorena.

Autor favorito: no tengo un autor favorito en especial, pero si tuviera que elegir me quedaría con Carlos Ruiz Zafón.
Un libro que me encante: La sombra del viento (Ruiz Zafón) y Castillos de cartón (Almudena Grandes)
Qué me emociona siempre: Bailar, una sonrisa, saltar a altas horas de la madrugada, reir (mucho), hacer pompas de jabón y pompas con los chicles, fotografiar todo aquello que me pide a gritos que lo haga, disfrutar con un libro, leer poesía, pasear por las calles de Madrid, recorrer los rincones olvidados y perdidos de la ciudad, observar cuadros, escuchar el viento y el sonido de las hojas, el canto de los pájaros, tumbarme en el césped, buscar formas en las nubes, el Sol, la Luna, las estrellas...Abril, Mayo, Junio, Agosto, Septiembre y Octubre. Conocer nuevos lugares, escuchar a personas que tienen algo que decir, follar mentes, interpretar letras de las canciones, los árboles, las montañas, la hierba, las flores. Los días, las noches, los amanecer, los atardeceres...
Algo que odie: la hipocresía, la mentira, el engaño, la violencia y el odio.

31.1.10

Suspiro.

Conté diciembres, eneros y febreros sin ti. Tú me faltabas, no estabas cuando más te necesité, me faltaste.
Intenté dar una tregua a mis sentimientos, procuré congelarlos… Y, ahora, no sé si ha sido peor el remedio que la enfermedad, o si he obtenido alguna solución para esta situación que lentamente me consume.

Sí, me consume, (aunque tú no te hayas dado cuenta, o no quieras reconocerlo). Poco a poco. Despacio. Sin prisa, pero sin pausa.
Creo que las ganas de luchar por esto, están huyendo de mí, como huyen los pájaros cuando escuchan que alguien se acerca.
Quizás me haya convertido yo en un ave, y tenga miedo de que te acerques a mí, y me consumas del todo. Quizás lo que este ave me está indicando es que quiere volar, volar lejos, volar libre, pero al fin y al cabo volar, no arraigar.
Quizás ese sea mi destino, el nuestro, el volar hacia caminos diferentes y libres, con alas, con la ilusión que hemos perdido, con el deseo que no llegamos a encontrar.

Ella

Ella caminaba en círculos mientras esperaba a aquel hombre en la puerta del Starbucks.
Ella siempre había soñado con compartir con un hombre sus sueños, sus suspiros y sus fracasos. Y ahora que lo tenía, no sabía si le venía demasiado grande, o si deseaba tenerlo.
Ella seguía con sus sueños, sin compartirlos, o compatriéndolos con él, pero no sintiéndose comprendida.

28.12.09

"Y deja que te invite a un café.

Caliente claro.

Y sin azúcar... sin aliento."